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La cocina mallorquina tradicional se basa en el uso de ingredientes provenientes de la agricultura y ganadería local, productos frescos y de temporada. En combinación con la práctica de ejercicio físico moderado diario completan ese estilo de vida reconocido como un excelente modelo de vida saludable, lo que conocemos por dieta mediterránea.

Las recetas han sido transmitidas de generación en generación desde hace muchos siglos, y están íntimamente vinculadas a este estilo de vida de nuestros pueblos, con comidas compartidas, celebraciones y tradiciones.

No hay duda que en el Mediterráneo, cuando hablamos de los ingredientes de su dieta, y con ello nos referimos a la trilogía trigo, vino y olivo, las legumbres, las verduras, frutas, pescado, quesos, y frutos secos, hay que añadir un condimento esencial, quizás el ingrediente básico, la sociabilidad.

Los ingredientes fundamentales de la cocina mallorquina son las hortalizas y verduras, la carne de cerdo y de cordero, las aves de corral, la caza y el pescado, el pan, el aceite de oliva, la patata, el ajo, las cebollas, los tomates, las berenjenas, la col, el arroz y también, el calamar, la sepia, los salmonetes, y variedades de pescado que se preparan a la plancha o al horno con verduras. Otro grupo de ingredientes importantes son las especias y hierbas aromáticas, sobre todo el pimentón, la pimienta roja y negra, la mejorana, parecida al orégano, la hierbabuena, el hinojo y el hinojo marino.

Entre los platos más conocidos y apreciados, destacan:

Las sopas mallorquinas, elaboradas con un caldo de verduras, carne de cerdo y a las que, en la última fase de cocción, se añaden rebanadas de pan secas.

El tumbet, a base de capas de patata, pimiento rojo y berenjenas fritas, que se acompaña de carne o de pescado.

El arroz brut, un arroz caldoso de carne cerdo y de pollo, con verduras y con carne de caza de temporada.

El frito mallorquín o de matanza, elaborado con trozos de hígado, lomo de cerdo, patata y pimientos, Una variante de esta elaboración es la freixura, plato típico en las celebraciones de la Pascua, elaborado con carne de cordero.

Los asados de cordero o de lechona, el conejo con cebolla, el lomo con col, tordos con col o con cebolla y los caracoles cocinados con hierbas aromáticas, constituyen otros platos a destacar.

Una ocasión especial para degustar algunos de estos platos es la matanza del cerdo, momento en que las familias elaboran los tradicionales embutidos mallorquines como por ejemplo, la sobrasada y butifarrón, entre otros.

El mar Mediterráneo nos ofrece una variedad de productos con los que se elaboran arroces de pescado, caldosos o secos, calamares y sepias rellenos de carne o a la plancha, el pescado al horno, o a la mallorquina, que se cocina con capas de patata y de verdura. Otros platos típicos son la llampuga con pimientos, un pescado de temporada que se pesca en otoño y se sirve frito con pimientos y patatas; o el pescado en escabeche, que se prepara frito dejándolo enfriar marinado en aceite y vinagre, con cebolla y laurel.

Uno de los productos básicos en nuestra cocina es el pan mallorquín, un pan consistente de forma redonda y sin sal, presente en todas las comidas, con el que se prepara el Pa amb Oli, plato estrella de nuestra dieta y que se elabora con rebanadas de pan, tomate de ramallet y aceite de oliva, una pizca de sal y que suele ir acompañado con queso, carne a la brasa o cualquier otro embutido.

Otros productos elaborados a base de trigo son las cocas, una masa plana cocida al horno, con verduras, con perejil, con pimientos a la brasa o los ingredientes del trempó, una ensalada típica con tomates, pimiento verde, y cebolla; los cocarrois, pasta en forma de media luna rellenos de verduras o cebolla; las empanadas, pastas redondas rellenas de carne y guisantes.

Entre los dulces típicos destaca la famosa ensaimada, un dulce en forma de espiral elaborado con harina, azúcar y manteca, presente en todas las celebraciones; o el gató, pastel típico elaborado con almendras. Relacionado con las fiestas de Pascua, se preparan los robiols¸ unas pastas dulces en forma de media luna, rellenas de requesón o confitura y los crespells.

Por último, la producción de vino, licores y aperitivos tradicionales son un gran complemento a las elaboraciones culinarias de Mallorca. Destacan el “palo”, las hierbas, el ron y los vinos mallorquines. En los últimos años, la producción de vinos de Mallorca ha aumentado de forma sorprendente. Actualmente, hay unas 60 bodegas en la isla que producen unos 300 tipos de vino. En ellas, destaca el uso de variedades locales, algunas de ellas desaparecidas y recientemente recuperadas: variedades tintas, como la Callet, Manto Negro y Fogoneu y variedades blancas como la Premsal.

La zona de CALA MILLOR MALLORCA cuenta con una gran variedad de restaurantes que ofrecen al visitante platos típicos de la gastronomía mallorquina. En los supermercados y mercados locales también se pueden encontrar productos autóctonos de la isla.

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